Misteriosas melodías, inexplicables luces en casas y templos e incluso frutas que adquieren "vida propia". Son solo ejemplos de los fenómenos paranormales que se producen en algunos lugares sagrados del Islam. La tradición musulmana atribuye estos hechos a la existencia de unos escurridizos genios, los yinns, capaces de interferir en la vida de los humanos.
Me aferré a las riendas con fuerza y azucé mi caballo. Quería tomar fotografías antes de que se pusiese el sol, y disponer de tiempo para interrogar a los policias que custodiaban las ruinas arqueológicas. A mi derecha quedaban los Dijín Blocks, y a mi izquierda la Tumba del Obelisco, pero resistí la tentación. Me había propuesto invertir el mayor tiempo posible de esta nueva visita a Petra, la Ciudad Rosa del Desierto, en dos objetivos: completar mis investigaciones arqueológicas y averiguar algo más sobre los rumores en torno a los sucesos paranormales que al parecer se producen a partir del Sij y que los árabes atribuyen a invisibles moradores secretos a los que denominan YINNS.
Ejercitos invisibles y Piedras asesinas.
A principios de julio de 1995, un inspector que revisaba los canales de Petra protagonizó una aterradora experiencia. Se encontraba en la parte alta de la ciudad, en el centro de una enorme explanada desierta, cuando comenzó a escuchar una música misteriosa. Sin embargo, estaba completamente solo.
Instintivamente desenfundó su arma, pero en ese momento escuchó un sonido de caballos que parecían acercarse a él. Increíblemente, de pronto se formó un círculo de agua en el suelo. Mientras, lo que suponía un ejercito invisible se encontraba cada vez más cerca. El inspector montó la pistola.
No tuvo tiempo de disparar. De repente una enorme piedra impactó sobre el capó de su coche. Una piedra que cayó de la nada, ya que se encontraba en la parte más alta de Petra y no habían forma de lanzar una piedra desde ningún otro lugar.
Aterrorizado, montó en el automovil y salió como alma que lleva el diablo. Nunca volvió a trabajar en la Ciudad Rosa del Desierto. Como árabe formado en la cultura del Islam, intuía quienes habían podido ser los artífices de aquellos sucesos: los yinns.
A principios de julio de 1995, un inspector que revisaba los canales de Petra protagonizó una aterradora experiencia. Se encontraba en la parte alta de la ciudad, en el centro de una enorme explanada desierta, cuando comenzó a escuchar una música misteriosa. Sin embargo, estaba completamente solo.
Instintivamente desenfundó su arma, pero en ese momento escuchó un sonido de caballos que parecían acercarse a él. Increíblemente, de pronto se formó un círculo de agua en el suelo. Mientras, lo que suponía un ejercito invisible se encontraba cada vez más cerca. El inspector montó la pistola.
No tuvo tiempo de disparar. De repente una enorme piedra impactó sobre el capó de su coche. Una piedra que cayó de la nada, ya que se encontraba en la parte más alta de Petra y no habían forma de lanzar una piedra desde ningún otro lugar.
Aterrorizado, montó en el automovil y salió como alma que lleva el diablo. Nunca volvió a trabajar en la Ciudad Rosa del Desierto. Como árabe formado en la cultura del Islam, intuía quienes habían podido ser los artífices de aquellos sucesos: los yinns.
Algo que también saben los policias jordanos que patrullan el Sij, el siniestro desfiladero en el que algunas noches se han visto extrañas luces y oído misteriosos sonidos. En ocasiones, incluso se han observado inexplicables resplandores surgiendo de las casas y templos excavados en la roca, donde obviamente no hay instalación eléctrica ni fuente de luz alguna.
Algunos agentes han pedido el traslado y otros han simulado enfermedades para no patrullar de noche por el Sij. Sin embargo, nadie en la pequeña jefatura que se encuentra debajo del museo arqueológico de Petra quiere dar explicaciones sobre estos sucesos. No desean ser tomados por crédulos superticiosos por los visitantes occidentales. Lo que no saben es que también esos mismos occidentales han sido testigos de increíbles sucesos paranormales en Petra.
Sandías con vida propia
María Pilar Espigares es una de ellos. Casada con un médico jordano destinado en el pueblo de Petra, combina su actividad como auxiliar médico de su esposo con su trabajo como guía de turismo en Jordania. Según contó, en el año 97 protagonizó una experiencia que no olvidará en su vida.
"Estabámos visitando Petra de noche -recuerda- y nos habíamos llevado un burro con unas alforjas llenas de sandias. Mientras atravesabámos el Sij escuchamos una música lejana y nos pareció ver unas sombras moviéndose por las paredes. Pero lo terrorífico fue que de repente las sandías comenzaron a salir de las alforjas como si alguien invisible las estuviese sacando, estrellándolas con fuerza contra el suelo..."
Pilar no había sido la única: "Hay una profesora de historia en Madrid que estuvo haciendo estudios aquí, y vivió también unos fenómenos inexplicables en la parte alta de la ciudad, en el altar del sacrificio...".
María Pilar Espigares es una de ellos. Casada con un médico jordano destinado en el pueblo de Petra, combina su actividad como auxiliar médico de su esposo con su trabajo como guía de turismo en Jordania. Según contó, en el año 97 protagonizó una experiencia que no olvidará en su vida.
"Estabámos visitando Petra de noche -recuerda- y nos habíamos llevado un burro con unas alforjas llenas de sandias. Mientras atravesabámos el Sij escuchamos una música lejana y nos pareció ver unas sombras moviéndose por las paredes. Pero lo terrorífico fue que de repente las sandías comenzaron a salir de las alforjas como si alguien invisible las estuviese sacando, estrellándolas con fuerza contra el suelo..."
Pilar no había sido la única: "Hay una profesora de historia en Madrid que estuvo haciendo estudios aquí, y vivió también unos fenómenos inexplicables en la parte alta de la ciudad, en el altar del sacrificio...".
La profesora en cuestión era Ana Mª Vázquez, a quien localicé nada más regresar a España. Titular de Historia Antigua de la UNED, Vázquez había vivido en Petra una experiencia insólita durante su estancia en marzo de 1996. "Estábamos en el altar del sacrificio -explicó-, que se encuentrá en la parte más alta de la ciudad, al lado de los obeliscos, y alguien recitó unas oraciones, como se hacía en aquel lugar sagrado hace siglos. Yo tomé unas fotografías, que revelé al regresar a Madrid. En las primeras no había nada extraño, pero al observar las tomadas durante el ritual, éstas aparecían cubiertas de una luz rojiza, que ya existía en las siguientes. Lo primero que pensé al ver las extrañas imágenes de color rojo era que habíamos captado la sangre de las personas que habían sido sacrificadas en este altar hacía siglos...".
Los nativos jordanos habrían dado una explicación muy distinta. Para ellos, las desconcertantes fotografías habrían sido la penúltima manifestación de los burlones habitantes de Petra, los yinns.
Hay otros mundos, pero ¿están en éste?
Los yinns, djinas, jinas o genios son, según las creencias tradicionales musulmanas, una especie de criaturas invisibles, a medio camino entre los humanos y Alá (Dios), capaces de interferir, para bien o para mal, en nuestras vidas. Algo similar a los ángeles del cristianismo. El Corán se refiere a ellos en varias de sus suras (capítulos), pero con diversas connotaciones. En algunos casos se utiliza el sustantivo plural yinn, un término traducido frecuentemente como "seres invisibles" pero también podría significar "seres hasta entonces invisibles". Lo que, en opinión de algunos islamistas, podría estar haciendo referencia no a criaturas sobrenaturales, sino a extranjeros nunca antes vistos por los creyentes. En este caso yinn podrían ser los seguidores de la fe mosaica que llegaban por primera vez a las tierras de Mahoma.
Los yinns, djinas, jinas o genios son, según las creencias tradicionales musulmanas, una especie de criaturas invisibles, a medio camino entre los humanos y Alá (Dios), capaces de interferir, para bien o para mal, en nuestras vidas. Algo similar a los ángeles del cristianismo. El Corán se refiere a ellos en varias de sus suras (capítulos), pero con diversas connotaciones. En algunos casos se utiliza el sustantivo plural yinn, un término traducido frecuentemente como "seres invisibles" pero también podría significar "seres hasta entonces invisibles". Lo que, en opinión de algunos islamistas, podría estar haciendo referencia no a criaturas sobrenaturales, sino a extranjeros nunca antes vistos por los creyentes. En este caso yinn podrían ser los seguidores de la fe mosaica que llegaban por primera vez a las tierras de Mahoma.
Otra interpretación es la que ofrece el estudioso Muhammad Asad. Según explica, "todos los filólogos clásicos señalan que al-yinn significa una "intensa (o desconcertante oscuridad) y, en sentido más general, "lo que está oculto a los sentidos (del hombre), cosas, seres o fuerzas que normalmente no pueden ser percibidas por el hombre pero tienen, sin embargo, realidad objetiva propia, concreta o abstracta.
Un enfoque que no dista demasiado del propuesto por numerosos comentaristas clásicos, según los cuales yinn se aplicaría también a una amplia gama de fenómenos que apuntan a la existencia de ciertos "organismos sensibles" de naturaleza tan fina y composición fisiológica tan distinta a la nuestra que normalmente resultan inaccesibles a nuestra percepción sensorial.
Un enfoque que no dista demasiado del propuesto por numerosos comentaristas clásicos, según los cuales yinn se aplicaría también a una amplia gama de fenómenos que apuntan a la existencia de ciertos "organismos sensibles" de naturaleza tan fina y composición fisiológica tan distinta a la nuestra que normalmente resultan inaccesibles a nuestra percepción sensorial.
Pero volvamos a la interpretación popular sobre los yinns, que atribuye a estos seres poderes desconcertantes. A este respecto, resulta muy sintomático que, en 1998, varios de los voluntarios que participamos en la "Ruta de la Luz" (un viaje por toda Mauritania para operar a ciegos y facilitar gafas a quienes padecían problemas ópticos), fueramos tomados por yinns por muchos de los nativos del desierto. Algunos marabús (hechiceros y brujos mauritanos) llegaron a creer, incluso, que éramos enviados de Alá. Y es que, al fin y al cabo éramos extranjeros "nunca vistos" en aquellas tierras a los que se suponía dotados con el "sobrenatural" poder de devolver la vista a los ciegos...
Pero hay más. En mis viajes por Egipto he podido recoger numerosos relatos sobre los poderes que se suponen a estas criaturas. Es el caso de un santón de El Cairo, capaz de saltar, sin dañarse, desde el edificio más alto, una proeza atribuida a sus amigos los yinns. También los hechiceros de los oasis egipcios pueden descubrir cualquier objeto oculto o cualquier acontecimiento por venir gracias a un genio invisible que supuestamente les sopla al oído esas informaciones. Incluso las sanaciones de enfermedades mortales realizadas por los curanderos del Alto Nilo son atribuidas tanto a la ayuda del Corán como...a los yinns.
Constructores de obeliscos
El investigador e historiador Nacho Ares ha realizado estudios comparativos entre los obeliscos egipcios y los que se encuentran en Petra. Y según él, ambos podrían competir en lo que a la complejidad de su construcción se refiere. Para edificar los que coronan la parte alta de Petra, sus arquitectos picaron directamente la montaña, haciendo descender su nivel alrededor de los obeliscos, que forman una sola pieza con la tierra que los acoge. La misma técnica fue utilizada en la edificación de las casas y templos de la ciudad, excavados también en la montaña
Constructores de obeliscos
El investigador e historiador Nacho Ares ha realizado estudios comparativos entre los obeliscos egipcios y los que se encuentran en Petra. Y según él, ambos podrían competir en lo que a la complejidad de su construcción se refiere. Para edificar los que coronan la parte alta de Petra, sus arquitectos picaron directamente la montaña, haciendo descender su nivel alrededor de los obeliscos, que forman una sola pieza con la tierra que los acoge. La misma técnica fue utilizada en la edificación de las casas y templos de la ciudad, excavados también en la montaña
Pues bien, los nativos del desierto jordano atribuyen estas monumentales obras a los yinns, en cuyo recuerdo se alzan a la entrada de Petra, poco antes de llegar al Sij, los Dijin Blocks. Estos colosales bloques de piedra recuerdan a las generaciones futuras que los verdaderos dueños invisibles de la ciudad continúan habitando aquellas ruinas.
Sorprendentemente, en Egipto hemos encontrado testimonios coincidentes con los anteriores referidos a las pirámides de Giza y los grandes templos faraónicos. "No señor, la Gran Pirámide no la construyeron ni los antiguos egipcios, ni los atlantes, ni los extraterrestres. Fueron ellos...los yinns", nos explicaba un trabajador de las excavaciones de la meseta de Giza. Hay incluso quien afirma haber visto con sus propios ojos a estas criaturas...
Sorprendentemente, en Egipto hemos encontrado testimonios coincidentes con los anteriores referidos a las pirámides de Giza y los grandes templos faraónicos. "No señor, la Gran Pirámide no la construyeron ni los antiguos egipcios, ni los atlantes, ni los extraterrestres. Fueron ellos...los yinns", nos explicaba un trabajador de las excavaciones de la meseta de Giza. Hay incluso quien afirma haber visto con sus propios ojos a estas criaturas...
Y es que, según las leyendas populares egipcias, los yinns fueron antaño los constructores de las pirámides y hoy son sus custodios. Así, cada uno de sus monumentos poseería su propio genio protector, que a veces se deja ver por los mortales. La pirámide de Kefrén, por ejemplo, estaría habitada por un fantasma con forma de niño, que en ocasiones se manifiesta como un aterrador gigante, mientras la Gran Pirámide estaría protegida por un yinn con apariencia de una hermosa mujer que, cuando algo amenazaba su morada, se aparece con unos gigantescos y terroríficos dientes puntiagudos
Así pues, para el pueblo musulmán los yinns son tan reales como los ángeles de la guarda para los católicos. Y dependiendo de cómo les caiga el mortal que entra en contacto con ellos, le someten a las burlas más incomprensibles o los dramas más aterradores, pero también pueden ofrendarle con maravillosos dones y prodigios.
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